PRIMERA ENTREGA

La pandemia oculta de las ciudades Latinoamericanas. 5,63 millones de informales, solo en Colombia. El desempleo registro 11,17 %   lo que representa el 50,09% en informalidad. El número de informales por rama de actividad aumentó considerablemente en 93.000.

La Capital de Colombia se mantiene en el tercer lugar dentro de las 13 ciudades y áreas metropolitanas con menor tasa de informalidad, dentro del escalafón se ubica Manizales en el primer lugar con el 36,5%. Medellín en el segundo lugar con 38,9%. Por el contrario, Montería y Cúcuta se ubican en los últimos lugares con la tasa de informalidad más alta; 66,1% y 71,1% respectivamente.

La pobreza de la Atenas sur americana. Bogotá.

La carrera séptima desde el palacio de Nariño y Liévano a la torre Colpatria del centro de la ciudad es el termómetro alucinante de la miseria social.

Con piedras, palos, plásticos, Alicia y Juan Carlos; no Alicia en el país de las maravillas, ni el rey Juan Carlos de España,  ni los que habitan los palacios presidencial y de la alcaldía Mayor en Bogotá;  a pocos metros de estos, los denominados recintos sagrados de la democracia, ahí en sus andenes, se disputan y pelean Alicia y Juan con una persona  de la tercera, de unos ochenta años, el espacio de lo público, los andenes; los mediadores, dos gibaros, borrachos,  bajo los efectos de la droga, los tranquilizan; un policía mira la escena; el problema, es que este viejecito,  invadió unos centímetros su área comercial, dos o tres metros cuadrados de suelo, donde extienden chucherías, ropa vieja, objetos inservibles para un mortal de vida digna. A esto están siendo empujados colombianos de todo el país, y de la urbe, con un desplazamiento micro territorial, local, incesante.

Otrora realidad de la hoy plaza de la Mariposa, plaza de Nariño, punto de encuentro de artesanos, luego una fortificación de casitas una soportada sobre la otra. El entonces primer alcalde de Bogotá de posturas sociales Gaitán, 1937, las consideraba una prospección al desarrollo comercial. Una suma de palos, plásticos, tejas de zinc, apiñados uno seguido del otro, hoy toda una galería comercial.

En la carrera séptima de Bogotá, la más transitada del país; cerca de cuatro millones de personas a diario la recorren; luego del inicio de la obra de  la  primera inversión de la alcaldía de  Gustavo Petro fase I; seguida la de Peñaloza fase II total mente accidentada y con el lodo a la rodilla, durante el periodo; en esta se invirtió  cuarenta y un mil ochocientos veinte y uno millones inicial mente, al mejor estilo del Bulevar de Sabana Grande en Caracas, la Rambla de Barcelona o un bulevar parisino. Hoy proyectada como corredor sostenible con una inversión de $2 billones de pesos.

La administración Peñalosa duro cuatro años excavando; para el peatón un verdadero drama, tres navidades con el barro a la rodilla, un muy mal ejemplo de administración pública en la imagen de ciudad, un verdadero caos, un daño inmaculado para el comercio, Mc Donald cerro,  Arturo Calle, Patprimo, El Ley, La Florida, la tradicional y simbólica, rasguñaron la quiebra, la  Puerta falsa, al lado de la emblemática Casa del Florero, símbolo de la  independencia  tiro la toalla; el Ley termino cerrando, hoy ADIDAS. Al frente, en el andén, su competidor, un vendedor estacionario comercializa tenis de marca de segunda y por doquier ventas en el piso, niños, familias completas deambulan como sin una dirección. A ello se suman  mas de trecientos treinta y tres mil ochocientos noventa y cuatro mil Venezolanos, según los registros del estado Colombiano;  ocuparon el lugar de los vendedores ambulantes de Transmilenio, las calles de la localidad de  Santafé y Mártires, zonas de tolerancia del distrito, a hora se la disputan con niñas, jóvenes y mujeres que venden sus cuerpos para sobre vivir; una de ellas me dice, “me regala una moneda”, los ojos vidriosos, tal vez del hambre; la tristeza; está en su joven rostro, tres hombres le asechan con propuestas, no se sabe.

La comunidad más pobre de la ciudad, Ciudad Bolívar, Tunjuelito,  Engativá, Kennedy, La Candelaria, Los Laches, San Cristóbal, Santafé, Mártires, incluido el simbólico barrio la paz; a tres años de haberse firmado el acuerdo más emblemático, en América por la paz,  de un país sumido en el miedo por más de medio siglo; estos los vecinos que representan urbana mente, al novel de paz,   encontraron la vitrina perfecta, un lugar para sobre vivir la pena, la angustia, el hambre, la pobreza, la ausencia de aulas de  estudio, por la ausencia de cien años de soledad del estado. Sin acceso a la salud, a fuentes de trabajo; este es el escampadero, de sus tristezas; dormitorio, sala, cocinas y baños, ideal; todo en la carrera séptima; tan así es que la policía desde la seis de la mañana les despierta con las sirenas de la motos diciéndoles “Ya les traigo el desayuno”, bultos de basuras, cartón que les saca a la calle o les arroja  Dollarcity, son los colchones, cobijas, abrigo.

El más insensible se queda atónito; cientos de personas, mendigan una moneda, a cambio, exhibir su pobreza.

Un grupo de una sola familia, unas diez personas, son la delicia de todos, alcohólicos de día y de noche, hacen del mobiliario urbano sus mecedoras, camas, asoleaduras y escondite de alcohol y micro tráfico.

EL verbo es alti sonante, las groserías, van y vienen, los gritos e insultos al peatón son la constante, es la única forma de sacar su frustración, su dolor, muchos de ellos reflejan en su mirada, el abandono del estado social de derecho, la ausencia de los Derechos Humanos, la Defensoría del Pueblo, esa entidad no existe para los desarrapados de la guerra del campo, de los cordones de miseria, en toda América Latina. En la Defensoría descansan en sus arcas las indemnizaciones de las familias afectadas por la primera explosión del relleno sanitario Doña Juana, más de ciento diez mil personas. Bogotá la Atenas sur Americana, es un ejemplo, de retaliaciones sociales, la Alcalde Mayor los castigo, por un domingo; no les dejo sacar sus cachivaches, la policía los bloquea y los corre con sus disonantes y aturdidoras  sirenas; la razón de esta persecución adicional a la guerra del centavo, a la llamada indigencia,  a la pobreza,  la razón está en boca de todos los vendedores estacionarios; uno de ellos, le falto al respeto a la Alcalde Mayor;  en una de sus vistazos fugaz, rodeada de escoltas y policía del distrito.

Las basuras; las sobras de comida, la suciedad en general, verdaderos baños públicos; paredes, andenes, esquinas, puertas de negocios, entradas de edificios, al calor del día, los olores maltratan.

Estudios urbanos indican que una de las estrategias de los urbanistas es dejar decaer los sectores; para así comprarlos a mejor precio y edificar; jugosas sumas de dinero, les vendrán bien. El centro de Bogotá, es el nuevo paradigma de ciudad universitaria en Colombia, por docenas se cuentan los edificios levantados para esta población que demanda de todo el país, la educación de la capital.

Paralelo a ello crece la miseria, las familias del barrio La paz, a pocas calles del centro internacional; un sector exclusivo y de gran afluencia de extranjeros ; se han tomado los Jardines de Bacatá, en la calle 26 con séptima; otra obra memorable ambiental mente y de diseño excepcional, allí desde este mirador excepcional de los cerros tutelares;  un verdadero caos de todito se encuentra por doquier en el suelo, la calle es un muladar, debajo de los puentes de la tradicional calle 26, habitan, jóvenes, niñas, familias, que de ambulan, como fantasmas, para no ser vistos. Miles de ventas ambulantes, miles de familias arrojadas al rebusque de una comida diaria, o dos;  registran los estudios económicos; su único sustento el recibir unos pocos pesos, porque nadie compra sus aparatejos viejos y sin uso. ¿De que viven entonces?, un sub-mundo de microtráfico en potencia, de escuela de ladroncillos, pillos, vulneración humana a todo nivel, se cuece. Colombia es desafortunadamente, rais de fenómenos como el  asesinos en moto, moto bombas, jóvenes sicarios, falsos positivos, jóvenes disfrazados para ser pasados como bajas del ejército,  utilizados y manipulados por la delincuencia, el narcotráfico, la corrupción rampante.   

Sumado la complacencia de la policía. Una fuerza desprestigiada y hasta temida, por los ciudadanos, los hechos acaecidos, tras las protestas  contra la muerte de Javier Ordoñez que  desataron la furia social, se quemaron CAI – Centros de Atención Inmediata, se acusó penal mente y fallo contra los policías por él  se incendió junto con  jóvenes en estas pequeñas cárceles del terror, muriendo estos, incinerados, sin el auxilio oportuno de la autoridad de policía, sin ninguna misericordia; así, los asesinatos del niño grafitero, jóvenes que marchan en protestas; ahí en plena carrera séptima con 19, donde funciona una tienda de la famosa Peyless, allí en su puerta se lee, la muerte de otro joven, una cuadra más arriba, otro joven asesinado por un disparo de arma de gases lacrimógenos.

Sobre estas calles que inmortalizara Gabo, el premio Novel en su memorias “Vivir para contarla”, Ya no es raro ver como los agentes detienen a cualquiera que pase por al frente de ellos; a manera de reten tres y cuatro  policías, piden papeles de identidad, cedulas, miran su registro en un dispositivo móvil; luego piden el celular, queremos saben si es robado; el maltrato por delante, si es así, será judicializado, nos llevamos el móvil; dicen, y la persona será  conducida a prisión; no manifiestan nada, en que ley se soportan para actuar así; la gente  mira y murmura en voz baja,  personas habitantes de calle se ríen, “ahí callo otro tonto” murmuran, es el espectáculo diario, dicen. Como si fueran una banda, organizada,  uno se pasa el celular al otro,  y los documentos tan bien, cada uno más intimidante; el peatón tiene todo por perder; son dos jóvenes que se ven desorientados, los he visto, sobre viviendo, vendiendo dulces;  me identifico como periodista, pregunto, en que normativa se basan para actuar así; aparece otro policía, al que le silban de una manera poco particular; él me dice, su cedula, y celular; seguido me reza, ley de seguridad y convivencia numeral 150; la reviso  en el celular, que le pido, me dé, a fin de confirmar lo dicho;  la leo en voz alta; para que la pareja que están intimidando, los dos jóvenes, se enteren; aquí dice que los establecimientos que tengan más de un producto en condiciones ilegales, les serán confiscaos; nada que tenga que ver con las personas o peatones. Añado las personas no tienen la obligación  de desbloquear su celular  o revelar su contraseña o pin de desbloqueo durante el procedimiento de pesquisa, en lo cual es exigencia una orden judicial. Manifiestan los policías al versen confrontados, en voz baja, vámonos nos pueden levantar un informe. Se alejan del sector. No, sin antes tomarles fotos a las cedulas, la mía incluida.

Vecinos del sector de la localidad de Santafé, contigua a la carrera décima y séptima; es la población de mayor ocupación del espacio público; dicen los vendedores estacionarios; pero, en pandemia, si, declaran una localidad en cuarentena, como Kennedy, los comerciantes del espacio público migran a la carrera 7ª. Limosnear es su única salida, expresan.

Bajo las inclementes mañanas de frio,  lluvia, el sol; ha caído la noche, son las 8 pm; se encienden las sirenas, es como esas películas de alarma de bombardeos; por una hora; espeluznante, los motorizados, y los carros de la policía inician su rutina de sacar a los vendedores estacionarios, desarropados, corren con sus objetos de valor, sin ningún valor, desechos, arrastran ruanas y harapos; espantarlos, a punta de su sirena, enloquecedora. Por todo el barrio se escucha, en los edificios de habitación, en los fríos edificios del estado y del distrito, en las iglesias monumentales; estos fantasmas, los sujetos – objeto del olvido, los ciudadanos, sin nada que perder, o nada a que aspirar; se pasan a otras calles y carreras. Un policía en una de sus actividades comenta” Que tenemos nosotros que trabajar para esta gente, si cuando matan a uno de nosotros no salen a marchar” dice.  

Mientras tanto en ciudad Bolívar, Usme, Tunjuelito, Suba, hondean las banderas rojas, es un grito de auxilio, no hay que comer,  para nadie de la familia; a ello se suma la ausencia de fuentes de trabajo de los adultos, los jóvenes antes trabajaban pidiendo limosna en los semáforos con sus malabares, a hora ya no se puede. El comercio, lánguido del rebusque de pequeños establecimientos; estallan por toda la ciudad las marchas de protesta contra los cierres de cuarentena, “nos quebraron” y “nos quieren matar del hambre” expresan a los periodistas; “mientras las grandes superficies de supermercados hacen su agosto” la gente no es tonta, expresan; ventas, sin iva, sin impuestos, gran gancho. Así, marchan; camioneros, docentes, personal médico. El corazón de la ciudad está por explotar, ¡nueva mente!

La informalidad en cifras.

La informalidad en Bogotá registro aumentó considerables con noventa y tres mil personas. A ello hay que sumar empleados domésticos, por cuenta propia con un 27,3% y 10,5% respectivamente. Lo que se traduce en 118.735 nuevos informales, entiéndase tan bien vendedores estacionarios, vendedores ambulantes.

Igual mente a esta escalera se sumaron ciento trece mil ochocientos de la economía formal, 56.000 empleos menos para la población juvenil.

Cuatro ramas disminuyeron del total de informales así, comercio, reparación de vehículos, industrias manufactureras, información, comunicaciones y actividades financieras; todo lo contario a transporte y almacenamiento, alojamiento, servicios de comida, actividades profesionales, científicas, técnicas, servicios administrativos, fueron los que más aumentaron este indicador, alrededor de 113.800 nuevos informales.

PROYECCIÓN DE LA INFORMALIDAD EN COLOMBIA

Año 2.020 se registraron 5.7 Millones de informales. 

En enero la informalidad creció a 5,7 millones

EN 23 CIUDADES SE  INCREMENTA LA INFORMALIDAD

2.020 / Se registro 47.7 %  (DANE) Departamento Administrativo Nacional de Estadística de Colombia.

2.020 / 12,01 Millones de personas. 5.73 están en informalidad.

11,82 / 5,63 Millones de informales, 44,6 % del total de la población      

 se encuentra inactiva.


2.020 /   A mayo   se redujo de 47,9 % a 46,8 %

2.001 al 2.010 el desempleo y la informalidad tubo este comportamiento.

El desempleo registro 11,17 %   lo que representa el 50,09% en informalidad.

DAÑOS A LA SOCIEDAD

  • Desprotección al trabajador
  • Ausencia de Derechos Laborales
  • Inexistentes protecciones de prestaciones sociales
  • Desestimulo social
  • Limitaciones, ausencia o acceso cero a la educación de calidad
  • Bajos ingresos
  • Pobreza
  • Mala calidad de vida
  • Inseguridad social
  • Concentración de la pobreza en la mayoría de la población

PRODUCTO INTERNO BRUTO PIB

2.018   ……  331 mil de millones USD

2.020    ……   55.66 millones de Euros Mil billones de pesos

2.019    …..   La economía colombiana ocupa el número 31 entre 50 países

El PBI

Es el valor de la actividad económica de la nación. Lo que se traduce en el valor monetario de la producción de bienes y de servicios de demanda del país.

El PIB se proyecta trimestral o anual mente.

Bogotá y ahí vamos.

La tasa de informalidad de la Capital de Colombia Bogotá, para el trimestre móvil noviembre de 2019 – enero de 2020 se ubicó en 42%, superior en 1,3 puntos porcentuales (p.p.), frente a la registrada en el mismo trimestre móvil del año anterior de 40,7%. Con este resultado la Capital se mantiene en el tercer lugar dentro de las 13 ciudades y áreas metropolitanas con menor tasa de informalidad, dentro del escalafón se ubica Manizales en el primer lugar con el 36,5% y Medellín en el segundo lugar con 38,9%. Por el contrario, Montería y Cúcuta se ubican en los últimos lugares con la tasa de informalidad más alta; 66,1% y 71,1% respectivamente. La tasa de informalidad fuerte en Bogotá y 13 principales áreas, porcentaje trimestre móvil noviembre – enero (2015 -2020)

Para el trimestre de análisis el número de informales por rama de actividad aumentó considerablemente en 93.000, sin embargo, cuatro ramas disminuyeron el total de informales: Comercio y reparación de vehículos, Industrias manufactureras, Información y comunicaciones y Actividades financieras, respecto a las cifras reportadas en el mismo trimestre del año anterior. Otros sectores, en su orden como transporte, almacenamiento, almacenamiento y servicios de comida, actividades profesionales, científicas, técnicas, servicios, administrativos. Fueron los que mas aumentaron este indicador, al rededor de 113.800nuevos informales. Por posición ocupacional frente al trimestre móvil del año anterior, la informalidad en las categorías empleado doméstico y empleado por cuenta propia aumentaron 27,3% y 10,5% respectivamente. Lo que en términos absolutos se traduce en 118.735 nuevos informales, en estas categorías.Tasa de desempleo según sexo en Bogotá, trimestre móvil noviembre – enero porcentaje (2015 – 2020)La tasa de desempleo para las mujeres en el trimestre de estudio fue de 12,4%, inferior en 0,4 p.p. a la registrada en el mismo trimestre del año anterior de 12,8%. Bogotá continúa en la posición número cinco dentro de las 13 ciudades principales y áreas metropolitanas con menor tasa de desempleo para las mujeres. Pereira y Bucaramanga ocuparon el primer y segundo lugar con 10,7% y 11% respectivamente. Cúcuta con 17,8% e Ibagué con 22,2%, registraron la tasa más alta de desempleo durante este periodo.

La tasa de desempleo en Bogotá para los hombres fue de 8,9%, inferior en 1,5 p.p. a la registrada en el mismo trimestre de 2018 – 2019, de 10,5%, ocupando la posición cuatro dentro de las 13 ciudades principales y áreas metropolitanas del país, por debajo de ciudades como Pereira con 9,2% y Medellín con 9,6%. Al igual que en las mujeres Cúcuta e Ibagué registraron las tasas de desempleo más altas 15% y 15,3% respectivamente.

Tasa de desempleo juvenil Bogotá vs 13 áreas, trimestre móvil noviembre – enero porcentaje (2015 – 2020)

La tasa de desempleo juvenil para el trimestre móvil noviembre de 2019 – enero de 2020, se ubicó en 19,8%, superior en 0,4 p.p. frente a la registrada en el mismo trimestre móvil del año anterior de 19,3 %. Por encima de ciudades como Medellín con 17,4% y Cartagena 19,4%. Lo que reflejó un comportamiento poco favorable para la Capital de la demanda laboral juvenil para el final e inicio de año.

Para el trimestre de análisis se registraron alrededor de 56.000 empleos menos para la población juvenil frente a la cifra registrada en el año anterior. Sectores como Administración pública y defensa, educación y atención de la salud humana y Actividades profesionales, científicas, técnicas y servicios administrativos fueron los únicos que aumentaron porcentualmente en un 15,2% y 31,5% respectivamente en nuevos empleos para esta población.

Finalmente, por posición ocupacional, la categoría empleada de gobierno, generó un 35,7% más de nuevos empleos juveniles al igual que la categoría empleado doméstico de 26,2%. Lo que en términos absolutos se traduce en un total de 44.149 nuevos empleos juveniles.

Informalidad Fuerte: Cálculo que se hace incluyendo las personas ocupadas que no se encuentran afiliadas al sistema de salud y de pensiones simultáneamente.

Equipo informativo

Por: Fernando Ballesteros Valencia / Periodista Investigador

 Clúster Media Comunicaciones

Centro de Investigaciones en Comunicaciones para Iberoamérica

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