QUE PASARÁ CON LA CULTURA LAS ATES Y LOS SABERES EN EL GOBIERNO DE LA ESPRIELLA
Desde el movimiento cultural de las diversas juntanzas, de los grupos de artistas independientes llamamos a las y los creadores a defender lo construido y conquistado en años de relacionamiento entre los movimientos culturales y artísticos y la institucionalidad.
Desde la creación del Ministerio de Cultura en 1.997, hasta el gobierno del presidente Petro en 1.922 donde se cambió el nombre por Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes (29 años), han transcurrido cinco administraciones y una larga y compleja historia en la construcción de proyectos y programas que han dejado grandes experiencias e instalaciones locativas. A nivel de las regiones se han creado políticas y programas que sumados, representan un universo y un entramado complejo del cuál no se puede prescindir.
A través de estos años ha circulado un debate que emerge de los trasnochados conceptos neoliberales en los cuales se concibe la potencia de las culturas exclusivamente en su relación con el mercado. Es necesario aclarar que una gran parte de las culturas y de las artes no están relacionadas con el mercado. La Cultura es un derecho no una mercancía. Y, el Estado está precisamente para garantizarlo. Eso no niega para nada que el estado debe estimular en los casos que corresponda, el estímulo a las industrias culturales.
Concebimos la cultura, o mejor las culturas de manera compleja como un entramado que tiene que ver con la conservación de la memoria, con los modos de ser de las sociedades y con los valores, con la creación, la sensibilidad y el conocimiento. En la Constitución del 91 dice que la Cultura es fundamento de la nación. Eso significa que una sociedad se funda sobre unas culturas y desde las culturas y se asienta en el territorio.
Las culturas son un entramado en permanente disputa. Y, las políticas culturales se construyen de acuerdo a los intereses de los sectores dominantes pero también de acuerdo a las luchas de los movimientos culturales y de las comunidades. Es de esta relación compleja de donde emergen las políticas.
Que quede claro que no se trata de abandonar la rentabilidad en los casos relacionados con las industrias culturales. Pero las políticas culturales y las políticas sociales no se pueden reducir al mercado. La gran mayoría de expresiones culturales no pertenecen a las industrias culturales, pertenecen a las tradiciones, a memoria viva de las comunidades y a la creatividad de los y las artistas y sabedores. Por eso deben ser protegidas y estimuladas.
En este gobierno del cambio se le desarrolló de manera significativa el reconocimiento y el estímulo a las de expresiones culturales regionales y a lossectores creativos independientes y alternativos que demostraran procesos creativos y proyección a la comunidad. Se desarrolló un programa de carácter nacional entre el ministerio de las Culturas y el de Educación para garantizar la formación de niños y jóvenes en las artes desde edades tempranas en todos los colegios. Se reconocieron los saberes y experiencias de las comunidades indígenas y afrodescendientes y se dio un salto enorme en la protección del patrimonio. Sería muy largo enumerar los centenares de acciones y los programas.
Nadie, ni el nuevo gobierno del señor de la Espriella, ni nadie puede pasar por encima de estas experiencias y privilegiar las industrias culturales sobre la existencia de las diversas expresiones culturales, artísticas y de saberes que conforman nuestras identidades.
Se trata de miles y miles de personas, de centenares y centenares de grupos urbanos y rurales de teatro de música, danza y circo que reciben estímulos a sus procesos y que gracias esos estímulos se han multiplicado y llegan a miles y miles de espectadores. Existen 250 salas independientes de teatro y más de 1.000 grupos alternativos de teatro en el país, además de los centenares de grupos de jóvenes urbanos y campesinos.
Se trata también de los saberes ancestrales de los pueblos indígenas y afrodescendientes que deben continuar siendo protegidos y reconocidos.
Tenemos enormes preocupaciones al respecto. No aceptaremos retroceder en los programas concertados entre el Estado y los movimientos populares y culturales. Han sido años y años de construcción colectiva y la sociedad los necesita. El debate apenas comienza
Los artistas y creadores no somos ajenos a las conquistas sociales. Nos concierne todo lo que le pasa al país. Formamos parte de la sociedad y del Relato de Nación. Y, este llamado no es solo a defender las Culturas y las Artes y los Saberes, sino a defender a Colombia en sus identidades, tradiciones humanistas, patrimonios y culturas.
