De la verdad humana al metaverso de los avatares.
Por: Fernando Ballesteros Valencia
EL PODER DE UNA IDEA…
De la verdad humana al metaverso de los avatares.
Por: Fernando Ballesteros Valencia
Balzac decía “que no hay nada más poderoso que una idea a la que le ha llegado su momento”. Pero también no hay nada más preocupante y hasta aterrador, salir a la libertad y no saber qué hacer con ella. Me refiero a lo cultural social comunicacional que se desborda en verdad superior, más IH Inteligencia Humana menos IA.
Ello se marca en el superlativo “superior” que le estamos otorgando a las nuevas tecnologías, la data y sus nuevos ordenes, “La civilización actual concede a todo – escribieron – un aire de semejanza”. El siglo pasado se registró como a la memoria empresarial por excelencia, le precedió la era industrial y la suma de las dos a la mega explotación corporativa, a ultranza; no se somete a aquí, a, si, se hizo bien o mal, lo de fondo, se requiere, es entender el hoy, sin dejar de lado la historia, ella la memoria de las civilizaciones son el bagaje de la presente; tuvieron su momento y es el ahora el que nos ocupa y preocupa. Cada civilización abrió una puerta a la siguiente, como cada generación hereda grandes pasos a la que le seguirá. Estamos ante un cambio, una puerta, antes cerrada; las word, wide, web que se abrió de par en par, una compuerta que tras de sí, represa la multiplicidad de miradas, de expresiones, de formas de pensar y de ver, que antes no se veían, oían y que se consignaban en los dossiers de la academia como objetos de estudio, verdaderos lingotes de oro por sacar a la luz pública. Esas aguas profundas que como ríos corren, sin cesar, y que apenas reflejan en la mansedumbre las tranquilas y placidas superficies de océanos; solo las grandes olas desde la gran profundidad develan la fuerza poderosa de las ciudadanías, de las sociedades que se mueven como un sunami que define el legado que como civilización heredara.
Cuando estaban frente a un fenómeno que apenas empezaba a delinearse, Adorno y Horkheimer señalaron que “quienes tienen intereses en ella gustan explicar la industria cultural en términos tecnológicos. La participación en tal industria de millones de personas impondría métodos de reproducción que a su vez conducen inevitablemente a que, en innumerables lugares, necesidades iguales sean satisfechas por productos standard”, ello no quiere decir, y la historia lo demuestra que se ello sea un inamovible, o la última palabra con que se termina de escribir el libro de esta civilización de las ciudadanías del mundo.
El muro de contención “uniformar todo”, o por definición misma, el mercado posee el poder absoluto de modelarlo, el poder de masificar y definir las reglas de juego, se redefine en su misma, se resetea en su realidad social.
Etiquetar y creer que la industria abraza todo y lo que no cae en sus manos, no se valida; fue abruptamente resquebrajándose para el mundo de lo que antiguamente fue lo que se denominó la comunicación de masas, sin forma y sin definición; múltiples expresiones en todo el mundo; de acciones sociales, estamos hablando, que están desbordadas, no se acomodan, ni se dejan formatear por el statu quo, las reglas que pretenden resalta las mentiras, “ Aunque una mayoría crea que la mentira es verdad, la verdad no dejara de serlo” las formas como se vendía la supuesta verdad, antes, era la superficie del océano; hoy rigen las profundidades de las expresiones sociales, identidad cultural de los pueblos.
Y no es que una fuerza se convierta antagonista de la otra, lo que resulta es que por ser cultura no hay atadura, traje, o estructura que delimite su forma, o las formas de su cauce, ella en sí, es y se define, actúa libre y autónoma mente, algo muy difícil de entender si se tiene un corset, que define las formas y los modos; eso cambio, para no ser más. Se liberó, una fuerza imparable.
“La civilización actual concede a todo – escribieron – un aire de semejanza”. Cuando estaban frente a un fenómeno que apenas empezaba a delinearse, Adorno y Horkheimer señalaron que “quienes tienen intereses en ella gustan explicar la industria cultural en términos tecnológicos.
El metaverso, la Inteligencia Artificial, hasta ahora, están asomando su cabeza en medio del universo de interpretaciones que la mente puede procesar, lee, y que sin duda como la aparición de la imprenta, luego de la voz radio difundida – radio, seguida y en paralelo el cinemascope, la fotografía hecha movimiento, el cine, a la televisión, y del procesador de palabras a la multimedia, una red de redes, enredada en una telaraña la del algoritmo, que es la caja, fuera de ella, lo que la humanidad modula, la de las letras, que en infinidad de interpretaciones y lecturas solo modera la civilidad de las sociedades, no la IP – la caja, a las palabras, las múltiples narrativas, el procesamiento del conocimiento, la forma de interpretar sin ataduras que es la cultura, e ella se suma y cuenta la imagen, el movimiento, el sincretismo; hoy por hoy se constituyen herramientas poderosas que estimulan la creatividad, una creatividad ilimitada, no la limitada de la máquina – la caja -, por los códigos binarios, el metadatos, la minería de datos, que aún se podría decir, no es el uno por ciento de la creatividad humana“ Mas inteligencia Humana que IA Inteligencia artificial” hay una expresión de cajón para minimizar y condicionar al ser humano, que aquella que se recita ”Con un espejo los bajamos de los árboles” ello refiriéndose al engaño de las baratijas y el asombro que causan cuando las tenemos al frente por primera vez; pero como todo, juguete del momento, en ello, la cultura sí que sabe traducirlo todo, transformándolo todo, dar significado y sentido; a un el más sorprendente de los cambios de las formas con que se define la realidad es absolutamente sorprendente en cada ser humano, y cuando coincide, es “EL PODER DE UNA IDEA QUE SE INSTALA COMO EXPRESIÓN CULTURAL” solo la especie humana crea y cree; decía Balzac “que no hay nada más poderoso que una idea a la que le ha llegado su momento”. Pero también no hay nada más preocupante y hasta aterrador, que salir a libertad y no saber qué hacer con ella. Me refiero a lo cultural social comunicacional que se desborda en verdad superior, la de las olas, la de los movimientos sociales.
La participación en tal industria de millones de personas impondría métodos de reproducción que a su vez conducen inevitablemente a que, en innumerables lugares, necesidades iguales sean satisfechas por productos standard” la creatividad lo desborda todo, los límites de las estructuras impuestas, pasan a ser modos, formas de la caja, hasta ser procesados y constituirse en hechos culturales que solo se le corresponde a la especia humana, la realidad objetiva, que es solo una lectura, una más procesada a través de la máquina por el ser humano.
Fernando Ballesteros Valencia Periodista Comunicador Social / Docente Universitario / Ex Secretario de Relaciones Internacionales del CPB
Formulador de proyectos / políticas públicas “Goles en paz” autor – Goles de paz / Ciento ochenta proyectos de alto impacto social.
Centro de investigaciones y comunicaciones para Iberoamérica