No ser inferiores a los momentos actuales
Un mundo donde todos cabemos…
Asistimos a momentos históricos, únicos para las generaciones existentes, solo comparable a las experiencias más difíciles de la humanidad, sociedades; me refiero a momentos; en tiempos y lugares, hechos de la historia de los colectivos sociales, familias, grupos, culturas, civilizaciones, enfrentados a circunstancias únicas, que creeríamos irrepetibles; formidables circunstancias de vida, ha enfrentado la especie humana, para caminar hasta donde estamos hoy. Todas las vivencias, estados de tranquilidad o de alteración, de paz o de caos; han modulado una respuesta, una transformación, un nuevo dilema, una lectura social, cultural, política, económica, espiritual; un resultado, si se quiere nuevas respuestas, soluciones que orientan la supervivencia de la especie humana. Se han retado los límites del conocimiento, de cada una de ellas, desarrollado campos de la razón de inteligencia, antes precedidos por otros modos y formas de pensar, todos con el acervo en la razón; algunos nos han llevado al caos y el mismísimo infierno, otros dan luces de lo que se denomina civilización humana.
Esta la especie humana, y su acumulado histórico denominado conocimiento, sabiduría, razón e inteligencia, ese libro escrito por todas y todos, del cual no es dueño nadie, solo le pertenece a la humanidad. Por elevados que sean los conocimientos de la especie humana, en la cultura, las ciencias. Se ha hecho inmortal para las generaciones desde siempre, un solo triunfo el acervo, experticia que está a favor de la humanidad de los derechos consagrados como humanos, en la razón y la inteligencia, la convivencia en común comunidad en equilibrio con el entorno, la tierra, el agua, el aire y los seres vivos, a ello solo se asemeja la selva en que viven y híper viven todas las especies, hay quienes dirían con todo y la ausencia de la inteligencia racional.
El acumulado del conocimiento de años de generaciones y civilizaciones de ensayo y error de la humanidad, del cultivo de los principios que como modelo elevado a la ética y la moral, rigen a la civilización, la razón, la inteligencia; en contra posición el caos, la corrupción por ende la guerra.
El dinamizador de tales circunstancias por complejas que fueran, no es el quedarse en la caverna del miedo; la creatividad, revolucionario mecanismo de cambios e inventiva de soluciones; salidas, respuestas a cada pasa dado por ella; el derrotero infaltable marca imborrable del pasado confrontado con los hechos de la realidad presente, con miras al futuro, el hoy. Para transformar las circunstancias favorables a un estado exponencial, o por oposición, a adversas circunstancias, y modulares realidades, a fin de obtener de ellas, lo mejor para el bien estar de la colectividad social universal, es en definitiva la permanencia existencial de la especie humana, vivir y no morir en el intento. Ello ha generado el invento más potente de la inteligencia humana, la creatividad.
Esa capacidad de trasformar las circunstancias para el estar mejor, en bienestar, en equilibrio si se quiere. Es innegable que el trayecto caminado, nos ha enseñado que ninguna comunidad, colectividad, sociedad, permanece en un estado pasivo frente a las cinscunstacia que le reta. Hemos descubierto en este largo caminar que no existe ninguna razón que haga de la especie humana un ente pasivo ante las circunstancias apremiantes. No hay ninguna probabilidad, por tipo de sometimiento, condición, estado mental, espiritual, por actos de trato cruel, modo o realidad adversa que someta la sindéresis de la razón inteligente de la especie, y le permita mantenerse inerte ante lo injusto, inaceptable o corrompido. Esta tendrá siempre una respuesta para superar tal obstáculo, generar la movilización a escala planetaria, es el momento de rectificar el rumbo del papel de la especie en su corto recorrido por el estado provisional de vida en la tierra.
Los hechos y circunstancias que han marcado las pretensiones de modelos totalitarios, únicas visiones de un solo ser humano, de colectividades pequeñas, de movimientos de masas inmorales, “el hecho que una mayoría considera la mentira como una verdad, no convierte a la mentira en una verdad” aun cuando esta se soporte en el poder del miedo; al que ha sido vejado la razón y la inteligencia; mas no la moral, sometida; a ello han sucumbido tarde que temprano, los poderes que el hombre ha moderado, y arrastrado, en contra posición a las circunstancias únicas que nos rige la razón en la moral, es el vivir colectivamente.
El sometimiento a las superposiciones, que modulan y manipulan la razon; han hecho virar el curso de las circunstancias aún de imperios; a pesar de guerras, pestes, virales, masacres asesinatos, exterminios que arrasaron con culturas enteras, exterminios que rompieron el eslabón, desconectados, perdidos y nos llevan a la guerra.

La fuerza de la razón.
Las más recientes, la gran guerra, o primera guerra mundial, la segunda guerra mundial, las guerras contra civilizaciones antiquísimas, contra pueblos cultivados por la inteligencia civilizatoria, se ha vejado la razón y la inteligencia por encima, más que por el poderío de la fuerza; nos han enseñado que eliminar el pasado, el acumulado histórico humanístico, nos hace repetir los errores, ocultos de la corrupción humana, desconocer la fuerza de la razón, el signo de la experiencia humana colectiva del progreso es negar el sentido de la vida de la especie.
Las únicas huellas que persisten en el tiempo de la memoria y son imborrables: son las que se multiplican en el favorecimiento de todas las especies inteligentes, todas y todos sobre la esférica tierra de los seres vivos.
Negar lo innegable.
Los imperios, Vikingos, Hunos, Egipcios, Romanos, Occidentales, Incas, Mayas, Orientales, la supremacía de familias, monarcas, reyes, las insignias civilizaciones de genéticas superiores, han llevado al despeñadero a la humanidad. Hinduista, asiática, Etrusco, Otomana, Greco Romana, todas han sucumbido por el poder de la razón de la colectividad social y permanecen como huellas de un camino y aportes a la especie que hoy somos.
Mazmorras, cárceles, prisiones, confinamientos, desapariciones, secuestros, exterminios, agresiones, golpes, torturas, asesinatos, campañas de engaños, desacreditar al oponente, mentiras, guerras; la razón siempre será triunfante y civilizatoria, ahora y siempre; la historia, así nos lo ratifica la supervivencia de este, el imperio moderno. Hay que entender a la luz de la verdad, la historia, el pasado, para comprender lo descifrable del presente y el futuro.
El poder de la inteligencia
Mirar más allá, caminar el mundo, circunnavegarlo, edificarlo, transfórmalo; con la astronomía, las ciencias de las matemáticas, la medicina, la investigación científica, el desarrollo industrial, no para arrasarlo, para depredar y con ello el exterminio de las especies, el lento vasallaje del entorno, la tierra, el agua, el aire, hasta la esclavitud de cuanto nos rodea; es en la calidad de vida de esta especie humana, con claros límites y fronteras a un en la inteligencia humana, con que se edificó el plan de la humanidad.
“El fin de la guerra de los seres humanos contra los seres humanos, no es más que el odio a su propia especie”. Triunfara la razón y la inteligencia, a prueba de los errores de la historia y los aciertos de la verdad en la moral y la ética social; cultura, educación, bien estar humano universal, legado de la humanidad.
Por: Fernando Ballesteros Valencia
Periodista Comunicador Social
Centro de investigaciones en comunicaciones para Iberoamérica
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