OPINIÓN PÚBLICA. Capítulo IV
El planeta de la conflagración mundial. «asesinatos en masa premeditados» ¿Pandemias pobreza?
Y el pleno auge de la carrera armamentística. Pero no se le compara a la explosión más grande en la Tierra realizada por la mano del hombre.
«falsedades que forman la base de la propaganda de guerra de EE.UU. en este siglo XXI» y, en los 75 años transcurridos, «la mentira más perdurable» Washington las lanzó.
Harold Agnew, un físico y figura destacada en el programa nuclear de Estados Unidos, estaba a bordo de uno de los barcos y dice: «Algo que nunca olvidaré fue el calor, no la explosión… el calor seguía llegando, una y otra vez… Es una experiencia realmente aterradora».
La nube generada alcanzó unos 50 km de altura y 100 km de longitud, además de que destruyó por completo la isla de Elugelab.
Más zonas cero…
Pero el uso de armas nucleares y el engaño posterior no se limitaron a los bombardeos, sino que se expandieron a un archipiélago del océano Pacífico que EE.UU. arrebató al Imperio nipón.
Pilger califica los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki como «asesinatos en masa premeditados»
Estados Unidos realizó 67 detonaciones de armas nucleares en las Islas Marshall entre 1946 y 1958
Así, este ganador de un Emmy recuerda las pruebas nucleares que los estadounidenses llevaron a cabo en las islas Marshall, durante las cuales no evacuaron a la población civil de una zona que quedó expuesta a lluvia radiactiva posteriormente.

«La nueva doctrina nuclear de EE.UU. no descarta un nuevo bombardeo atómico de Hiroshima y Nagasaki»

Sombra de Hiroshima: revelan la mentira más perdurable del bombardeo nuclear.
Ocho días antes, el reportero australiano Wilfred Burchett contó en el periódico London Daily Express que las salas de un hospital estaban llenas de personas sin heridas visibles que morían por «una plaga atómica», texto por el que perdió su acreditación de prensa y «le pusieron en la picota».
George Kennan, el hombre que planificó la Guerra Fría, indicó que el objetivo de esas acciones fue «intimidar a los rusos», aunque el director del Proyecto Manhattan que desarrolló ese armamento atómico, el general Leslie Groves, manifestó: «nunca tuve la ilusión de que Rusia fuera nuestro enemigo».
Publicado:7 ago 2020 03:09 GMT

El estadounidense John Pilger estima que EE.UU. todavía miente sobre las armas nucleares y su posible uso contra nuevos enemigos.
La nube que provocó la bomba Little Boy que lanzó EE.UU., Hiroshima, Japón, 6 de agosto de 1945.AFP
El bombardeo atómico de Hiroshima del 6 de agosto de 1945 es uno de los acontecimientos históricos más envueltos en «mentiras» que difundió la prensa de EE.UU. ese año y perduran hoy en día, según argumenta el cineasta, escritor y periodista John Pilger para RT.
Este estadounidense viajó a esa ciudad de Japón en 1967 y vio la sombra que dejaron los restos quemados de una mujer en unos peldaños de granito, una sombra que era «una impresión casi perfecta de un ser humano».
Sombra humana en los peldaños del banco Sumitomo en Hiroshima.Universal History Archive / Gettyimages.ru
La mayoría de las víctimas de la catástrofe no murieron en el acto y conoció a personas que perdieron su vida años después a causa de la leucemia, a pesar de que «clásicos de la desinformación» como el diario The New York Times publicó en portada el 13 de septiembre de 1945: «No hay radiactividad en las ruinas de Hiroshima».
William L. Lawrence, un futuro premio Pulitzer, escribió en ese diario que el general norteamericano Thomas Farrell «negaba de manera categórica» que la bomba Little Boy produjera «una radiactividad prolongada y peligrosa», pero los nipones morían por sus efectos.
Ocho días antes, el reportero australiano Wilfred Burchett contó en el periódico London Daily Express que las salas de un hospital estaban llenas de personas sin heridas visibles que morían por «una plaga atómica», texto por el que perdió su acreditación de prensa y «le pusieron en la picota».
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Dirige: Fernando Ballesteros Valencia Periodista Investigador