Planeta Tierra no hay PLAN B

PLANETA TIERRA NO HAY PLAN B
Tierra Aire Agua

#Alto Màs cerebro menos cemento

Donde no solo hay interacción entre los seres bióticos, también llamados seres vivos, como las plantas y los animales, sino que también hay elementos abióticos o no vivos que interactúan con ellos; elementos abióticos como los físicos, por ejemplo; la luz solar, la temperatura, la presión atmosférica, el clima, el relieve del suelo, es decir; el horizonte que vemos de montañas o llanuras; y elementos químicos como, los componentes del aire, agua y suelo.
“La combinación de todos estos factores, la interacción que ocurre entre ellos en sus diferentes formas, conforman lo que la comunidad científica denomina ecosistema”.
PLANETA TIERRA. NO HAY PLAN B
DE BACATA MUTANTE A LA RESILIENTE BOGOTA
Mirar desde la tierra, vivir desde el agua, ser desde el aire. Semana primavera verde.
Ser, Vivir, mirar, desde los lugares comunes a todos, desde donde habitamos, desde la vida. Con los pies en la tierra, con la mirada en el horizonte, cada amanecer, es la invitación a la vida, la luz es inicio del caminar a las metas de vida que se desempeñan en el minuto, al minuto, día a día, año a año, ello, se corresponde con la realidad; nuestro entorno territorial, los lugares o el lugar que nos es cotidiano, la casa, el barrio, la zona, la localidad, el distrito, el municipio, esos, son, han sido, serán epicentros, puntos de fuga de la humanidad, génesis de vida de las especies, lugares en el encuentro de la vida humana, ambiental, social, colectiva, cultural, política, y económicamente. La naturaleza nos precedió; por siempre han estado presentes las fuerzas de la biodiversidad que se afincan en la infinita tierra, agua, aire, vitales de un cuerpo vivo, que definen la existencia de las especies de la raza en el universo, el planeta tierra, único lugar comprobado de su existencia y que se soporta en su conjunto como habitad, se contiene como una sola unidad; tierra agua el aire. Un total de totales.
La permanencia prolífica de la fertilidad se concreta; en la unión indivisible e integral de la inteligencia y la observación directa, remedar, copiar, repetir el modelo biodiverso del planeta, es lo que nos permite ocupar los órdenes actuales, todo cuanto creamos, es un clon de la naturaleza, unidades de la inmensidad de los órdenes esclarecidos por la ciencia, las matemáticas, él orden binario, estructuras en bloques, minería de datos, en suma, la historia contenida en códigos, en letras, en escritos que es lo que nos define como humanidad, un legado. La supremacía planetaria de la tierra agua aire, inseparables, un solo globo terráqueo, en el orden cósmico de los planetas, del universo. Ahora más que nunca entendemos que somos uno, un, uno, único territorio terrestre, oceánico, atmosférico, el planeta azul, poseemos una sola casa, la nave en la que viajamos día a día, mes a mes, año a año, vida tras vida; generación tras generación, nos han precedido, la suma de los imperios, ocupamos una silla temporal, a través del universo, no hay un planeta B, una segunda oportunidad para la humanidad de vida, es aquí o aquí. No hay otra casa de campo, no hay otro lugar que nos albergue en el universo. La esfera azul, por su forma circular nos remite a una gota de agua en las dimensiones del orden del cosmos, esta esfera, por dentro terrestre que se sostiene en pie por el oxígeno invisible, vital de la atmosfera; invisible, titán de la gravedad que nos sostiene, un elemento líquido, inexistente en todo el cosmos, por lo tanto, único; agua, posibilitadora del génesis de la vida, en que se sostiene la magia que alimenta la vida, dadora, por ella. El elemento tierra, piel, superficie que sostiene, cuanto se posa en ella, e interna mente, vasija; da cabida al agua, su supremacía, sobre la faz de la tierra, ello, define al planeta, líquido, somos el planeta, tierra, somos el planeta agua, el planeta oxígeno, esta inseparable unión es el germinar de todo cuanto nos rodea, ella y el, exhalan como soplo divino, el aire, oxigeno, elemento integrador de un todo, él, ellos, todos, están en todo, en todas partes, todo lo condiciona; su presencia es vital para todo cuanto nos rodea y lo que somos, la suma de la tierra, el agua, el aire, son el piso que soportan la vida, humus de los homo erectus, hemos caminado 2.020 años, millones antes, la existencia de la tierra agua aire, milenaria, firme, no depende de nosotros, no es producto de nuestra creación, somos su creación, perfecta. Nuestros errores nos pueden borrar de la faz de las especies vivas y la parte inteligente de hemos creado; Tierra agua aire, permanecerán, ya lejanos imperios caídos, borrados, nos lo enseñaron.
Primigenia Panguea; retornan sus orígenes, los continentes cohesionados en uno, las placas tectónicas, define su estructura total, una vez más, hoy unidades totales, el coronavirus; antes estados independientes y autónomos. La humanidad camina, navega en medio de la tormenta en una sola aldea global, la pandemia intoxica, la humanidad.
Una fuerza total, planeta tierra, nos alecciona, nos define; sin habitad en equilibrio, la humanidad como una sola, puede ser un imperio que asiste a los fines del tiempo. Contaminados los vitales, uno solo de ellos, actuara como una sola unidad que se estremecerá, sucumbirá a sus orígenes, la fuerza de este absoluto, la naturaleza suprema de sus leyes que rigen todo cuanto nos soporta como humanos, sucumbiremos a los totales, determinantes del orden global eco sistémico.
Mutante resiliente tierra, “Saturno devora a su hijo”, envenenado su hijo, el aire, arremeterá contra el suicida. Sola es la muerte, sola esta la existencia de esa especie humana, frente a las plagas virales que viajen a través del primogénito vital, antes fiebres gripes como al de 1918, también conocida como la gripe Española, fue una pandemia de inusitada gravedad, causada por un brote del virus Influenza A del subtipo H1N1, VIH y sus complicaciones, otras infecciones virales como la gripe, las hepatitis virales o el Ébola, la tuberculosis, hoy Coronavirus, la pandemia.
Infectado el líquido vital, destruido el elixir de la existencia de la vida biológica, tierra agua aire, la carga de dióxido de nitrógeno u óxido de nitrógeno (IV), que es un compuesto químico formado por los elementos nitrógeno y oxígeno, uno de los principales contaminantes, que nos pone a respirar altos niveles de dióxido de nitrógeno, ello dará como resultado, durante poco tiempo, el deterioro, perjuicio de las células pulmonares. Esta será una cadena que producirá de forma rápida quemaduras en piel, ojos, tejidos de la garganta, acumulación de líquido en los pulmones y llevar a la muerte. Un exceso de CO2 en la sangre indica problemas como; enfermedad pulmonar, Alcalosis. Registros científicos del año 2.008 con la crisis económica, la ciencia soporto un valle notable de gases de corta vida, una vez, terminada la crisis, el aumento de la contaminación fue exponencial, hoy este mismo ciclo de la muerte lenta se repite, viaja por el mundo, el Coronavirus, la muestra, el coronavirus ya deja una huella positiva, un ejemplo mordaz, la baja en la contaminación y envenenamiento del planeta; la obligada cuarentena, de la producción industrial, la ausencia de la humanidad en las industria, el comercio, las vías públicas, reducen directamente la proliferación de contaminantes, obra de la humanidad, el dióxido de carbono uno de los principales contaminantes, del CO2, con el cual se produce entre otros, cerveza, agua carbonatada, que no es más que agua con CO2, sintetizar aspirinas, productos para aturdir animales antes del sacrificio, fabricar combustibles, conservar la leche, cultivar algas como fuente de energía renovable, fabricar cemento más sostenible, apagar incendios…
Aldous Huxley. Hace 60 años escribió algo que parece ganar importancia día a día: “La moral de la conservación no concede a nadie una excusa para sentirse superior ni para reclamar privilegios especiales”.

Más claro, el mensaje por segunda vez no puede ser, esta alarma mundial, S.O.S. ambiental, el medio ambiente, no sobre viremos con menos, la demostración, una realidad ambiental de seres que logramos asesinar la vida en primavera. Tierra agua aire, sobre su piel, una sola especie que logro afectarla, ella, la vida, nosotros, Homo sapiens, asistimos al ocaso de la biología viva de la especie humana. Hoy el mensaje, tenaz, tener una tercera, oportunidad sobre la tierra, estamos siendo llamados a retornar, como la semilla que se multiplica sobre la fértil pradera, la suave colina, la inalcanzable montaña, el suave acariciar del agua, el goce y disfrute de la vida en primavera, tierra agua aire.
Por alguna razón, poderosa, superior, Inca, Machu Picchu, Bacatà, Maya, Oriente, Egipto, Roma, se compartirían, misteriosa mente conocimientos de ingeniería, tan distantes, tan lejanos, en continentes separados, aun así, parecidísimos, como iguales, los sistemas de riego, los acueductos, entonces y hoy, la geografía de la ingeniería natural de los continentes, nos hablan, como uno sola obra, un solo continente, Panguea, al igual que la única, una, especie humana, una, sola. Una unidad planetaria, interconectado por los saberes ancestrales, los países, las ciudades, las naciones, epicentros urbanos en medio de la espesura de la naturaleza, islas urbanas, antes, ahora.
Son la división de las inteligencias de las razas, al separase la unida, al romper la unidad Tierra Agua Aire, resquebrajamos los equilibrios, dividimos el ambiente, lo partimos, medio ambiente, lo enfermamos, envenenamos, herimos de muerte. Dividimos los reinos, dividimos los equilibrios biológicos, liberamos la ira Coronavirus.
En medio de la grandeza de la tierra agua aire, del verde, las ciudades son veredas, no tan placidos pueblecillos, un modelo de concentración habitacional, a lo que sumado en unidades habitacionales mega concentradas, lo que define a este modelo de la súper concentración, el hacinamiento de la vida, cuyo resultado es la degeneración, un desgaste monumental que afecta los vitales, tierra agua aire; hoy tal afectación, deformadora, monstruosa, toxica, manipuladora, nos habla, a través del coronavirus; lo que es un mal, puede ser una excusa, la justificación, la razón, para reflexionar, caemos en el abismo de las cuatro paredes, del laberinto de los muros, de la locura de la jaula de cemento, el encierro, aislamiento, la cuarentena, la perdida de la libertad del libre albedrío, la casa como cárcel, la ciudad como jaula, la perdida de la libertad, desligada al disfrute del campo abierto, de la lluvia limpia, del aire, ahí está la libertad cuartada, encerrada entre, muros, una prisión, llamada, ciudades, canales laberinticos, focos de contaminación e irracionalidad con el entorno, por encima la estética del urbanismo por abajo las cloacas que infectan los ríos, tierra agua aire, asistimos al genocidio de las especies, de la naturaleza arrasada, de la humanidad, de la tierra, agua aire, lixiviados, tóxicos, venenos todos, hacen de la tierra, el sepulcro de la humanidad, frente a nuestros ojos la vida se nos va.
El agua, las fuentes hídricas, humedales, ríos, lagos, paramos, el océano del planeta azul, Saturno devora a su hijo, el hombre, la industria, que devoran la vida, la asesinan con la contaminación, putrefacción, lodazales, campos desérticos, aguas, antes cristalinas, ahora cloacas, antes azules espejos los lagos, hoy depósitos de basura de las grandes ciudades, océanos rebosantes de vida, derrame de petróleo, de desechos de trasatlánticos que depositan su desechos, maquinas que arrasan con sus redes, cardúmenes y especies; final mente inmensas extensiones de tierra, pasan por retro excavadoras, perforadoras, plataformas petroleras, la piel es arrasada por la macro agricultura, por el levante de especies de consumo humano, a escala industrial el ganado, lo que queda, se rocía fuego, para lograr grandes extensiones, para más cultivo de transgénicos, así a ello se suma, el uso de venenos, herbicidas, químicos, tóxicos; viene la cosecha para luego ser insaciablemente devorados, la humanidad envenenada paulatinamente. El veneno que intoxica la tierra, el agua, el aire, todo cuanto toca, lo marchita, en el centro otro jugador, el frankenstein en que se ha convertido por el hombre a un producto mineral como el petróleo, procesado químicamente, manipulado por el hombre crea u nuevo fenómeno, el continente de basura, y cinco islas de desechos.
La afectación de la vida del planeta, nuestro habita, sin planeta tierra, agua, aire, no sobreviremos, los estándares alcanzados de envenenamiento del aire, nuestro, oxigeno ha sido infectado contaminado con millones de toneladas de monóxido de carbono, el veneno perfecto que nos asesina.
“Somos voces de la misma penuria”, decía Borges.
Tres realidades; Cambio Climático, Pérdida de Biodiversidad, la Estratosfera – Efecto a la Capa de Ozono.
“Una segunda oportunidad sobre la tierra”, traducida en la suma de pequeñas unidades territoriales, proporcional mente distanciadas, que permita la auto regulación, el auto control, el equilibrio con el entorno tierra, agua, aire, persona a persona; la auto regulación, la sostenibilidad, el equilibrio; ahora a definir las medidas, pesos de desechos que podemos producir, minuto a minuto, día a día, definir su destino final, los desechos que contaminan, que generamos, deben desaparecer y así, definir la carga industrial que se produce y sus enormes costos para la vida humana, equilibrar la industrialización a escala humana.
Si todo es controlable, por la inteligencia del hombre, el Acuerdo de Paris, lo constato, es posible, la producción de desechos, son una oportunidad para demostrar ese talento, la auto, e industrialización limpia, regulación del uso de productos industriales, los que a diario usamos y arrojamos a los sistemas de drenaje, aceites, jabones, champú, enjuagues vocales, hilo dental, limpiadores de losa, de pisos, de paredes, a lo que se suma, basuras plastificadas, plásticos, polietileno expandido, icopor, plástico, sintéticos, bloqueadores solares, bronceadores, tinturas, procesos químicos; usos básicos, como el consumo de cigarrillo y sus colillas, el chicle, el uso de vehículos contaminantes, la combustión de gasolina, cambio de aceite, desecho de neumáticos, desgaste de llantas, uso de químicos en procesos profesionales, impresión de papel, procesos gráficos, uso de aerosol, la lista es corta, frente a lo que se nos avecina, con la experiencia del Coronavirus y lo que se genera con los derivados del petróleo.
Es posible, #Alto la suma de cada uno, que se suma a la del otro, en total, dos y tres y cinco, miles, millones de personas, que suman millones de habitantes, vertimos y arrojamos lejos de nuestra vista todo cuanto no utilizamos; rellenos sanitarios, donde no sobre viven, sino bacterias. Pero, error, a un, allí, no termina nuestro destrucción de la tierra, del subsuelo de la contaminación de las aguas del subsuelo, de los humedales, de las fuentes hídricas, de los lagos, ríos del océano. Hoy la Tierra está acompañada por un continente y cinco islas de desechos plásticos, ya no tierra firma, capas, sub capas de millones de toneladas de polímeros, que a diferencia de muchos productos que fabrica, el plástico no se descompone, este se divide en partículas, micro partículas que son alimento de las especies marinas, todas las especies de peses existentes, y aun los extintos, que un día llegaron y están hoy en nuestras mesas, en nuestras casas, de los que nos alimentamos a diario; son comida que tiene en su cuerpo carnoso, la suma de contaminantes tóxicos, alimento, que consumimos de los que nos alimentamos, que son vitales para la vida humana, para el crecimiento normal de la vida en los bebes, los niños la adolescencia y las escalas de tiempo de la especie humana. A ello se suma el consumo de carne de res, el ganado vacuno, porcino, las aves gallinas; en manos de la industrialización a escalas extraordinarias; están socavando extensiones de áreas verdes, antes bosques, selvas, vitales para la subsistencia de las especie, son arrasadas por la mega industrialización, la quema controlada, la explotación descontrolada, la superproducción para Europa, Estados Unidos, los países Asiáticos, arrasa con la Amazonia, las selva más extensa del mundo que comparten Colombia, Brasil, Perú, Ecuador y que nos pertenece a todos en el planeta, todos somos responsables.
El tercer fenómeno del cual somos todos responsables, la industrialización, el desarrollo industrial como modelo emergente, Estados Unidos, los países Asiáticos, Europa y los consumidores Latinoamericanos, estamos obligados a detener la pandemia, le tercera guerra mundial de los proceso químicos, producto de las fábricas de la muerte de la tierra agua aire de todas las especies vivas.
Ahora que millones de personas asistimos al espectáculo de la llegada del espectro de la muerte de miles de personas en el mundo, muriendo por la pandemia, y por otros millones de muertos antes enterrados y que ya no recordamos, la peste Española, por otras virales, por guerras, invasiones a países, atentados terroristas, de planes selectivos de desaparición de nativos, campesinos, lideres, per se e históricamente, ahora la selección racial, retorna como un jinete del apocalipsis. Esa inmensa minoría que lleva a la humanidad a campos de concentración, fábricas, empresas que desarticulan la familia que asesina ancianos inermes por inservibles, jóvenes frustrados que se suicidan, genocidios colectivos, hoy son la noticia preponderante en los medios de comunicación.
Nos ahogamos en nuestros propios inventos, consumistas, la contaminación y enseñamiento del hombre contra el planeta, contra su propia especie, la humana.
Todos somos responsables, unos por el uso y des huso, o desmedido y progresivo, sin ninguna conciencia, otros, por no controlar la producción y sus procesos contaminantes, otros por la sed insaciable de dinero y poder, en suma nos abocamos hoy, y está demostrado al exterminio de la especie. A lo que se sumaran guerras, hambrunas, la humanidad sin techo, el poder y así hasta el final del imperio moderno, el hombre Antropoceno.
Kundera: “Liberar los grandes conflictos humanos de la ingenua interpretación de la lucha entre el bien y el mal, entenderlos bajo la luz de la tragedia, fue una inmensa hazaña del espíritu; puso en evidencia la fatal relatividad de las verdades humanas, hizo sentir la necesidad de hacer justicia al enemigo”.

Por Fernando Ballesteros Valencia
Periodista Investigador